Guía para el paciente oncológico

Efectos secundarios

Toxicidad y efectos secundarios de la quimioterapia

Hemos indicado en otro apartado de esta guía que la quimioterapia es el conjunto fármacos que se utilizan para el tratamiento del cáncer y que van a interferir en los mecanismos de división de la célula tumoral impidiendo o retrasando el crecimiento del tumor.
Los fármacos antitumorales, conocidos en su conjunto como quimioterapia, producen la muerte las células tumorales. Estas células derivan de células sanas de nuestro organismo y, por lo tanto, comparten características genéticas y funcionales con ellas. Por este motivo los agentes quimioterápicos pueden provocar daños en las células sanas de nuestro cuerpo que guarden similitud con las células tumorales contra las que vaya dirigida la quimioterapia. De la afectación de estas células sanas se derivarán los correspondientes efectos secundarios de cada fármaco. Por este motivo los efectos secundarios son tan diversos como órganos y tejidos hay en nuestro cuerpo.
Los efectos secundarios de una quimioterapia se gradan según diversas escalas. La mas usada (CTC-NCI) expresan en grados del 0 al 4, en función de su gravedad, siendo el 0 no toxicidad y 4 el grado más severo de toxicidad.
La toxicidad producida por la quimioterapia puede ser de muy diversa índole y un único fármaco podría tener diferentes efectos tóxicos sobre un mismo paciente. Hoy existen métodos de prevención de toxicidades muy eficaces, que su oncólogo le explicará.
Vamos a hacer un breve repaso por los fármacos habitualmente utilizados en oncología.

  • Efectos secundarios de las fluoropirimidinas.

    Las fluoropirimidinas son un grupo de agentes citostáticos empleados en el tratamiento de los tumores malignos que están disponibles tanto para su administración por vía intravenosa, como el 5-fluorouracilo, como para la administración oral, como es el caso de la capecitabina. Se utilizan en el tratamiento de una multitud de tumores como el cáncer colorrectal, el cáncer de esófago, el cáncer gástrico, el cáncer de páncreas, el cáncer de mama o el cáncer de cabeza y cuello.

    Entre los efectos secundarios más frecuentes de las fluoropirimidinas debemos reseñar: neutropenia, anemia, plaquetopenia, broncoespasmo, hiperuricemia, alteraciones isquémicas en el ECG, estomatitis (aparición de aftas en la boca, por ejemplo), diarreas, náuseas, vómitos, caída del cabello en mayor o menor grado, síndrome de eritrodisestesia palmo-plantar (síndrome mano-pie), que consiste en una sensación de disconfort en manos y pies que puede progresar a dolor, con hinchazón y cambio de color, especialmente en el caso de tratamiento prolongados o a altas dosis. También es muy frecuente que con el uso de las fluoropirimidinas aparezcan síntomas como la fatiga o la debilidad.

    Menos frecuentes son los casos de isquemia o infarto cardíaco, insuficiencia cardíaca, isquemia cerebral, isquemia intestinal, tromboflebitis o fenómenos tromboembólicos.

  • Efectos secundarios de las antraciclinas.

    Las antraciclinas son un grupo de fármacos derivados de cultivos de ciertas bacterias del grupo Streptomyces y que se utilizan para el tratamiento de tumores malignos tan diversos como el cáncer de mama, sarcomas, linfomas, tumores ginecológicos, cáncer de pulmón o cáncer de vejiga. Entre las antraciclinas más utilizadas en oncología encontramos la adriamicina, la epirrubicina, la daunorrubicina o la idarrubicina.

    Entre los efectos tóxicos más frecuentes de las antraciclinas se encuentran los relacionados con la mielosupresión, o toxicidad sobre la médula ósea, incluyendo anemia, neutropenia y trombopenia. También es muy frecuente la aparición de alopecia (caída del cabello) dependiente de la dosis, que suele ser reversible. Son también posibles las náuseas y vómitos, la diarrea y la estomatitis. Entre los efectos tóxicos más característicos de las antraciclinas encontramos la cardiotoxicidad, que es un riesgo a partir de cierta dosis total acumulada, por lo que se limita la dosis total que se administra. La cardiotoxicidad es más frecuente en pacientes de edad avanzada, hipertensos y en aquellos en los que se administre radioterapia sobre el tórax o que hayan recibido este tipo de tratamiento previamente. Otro efecto característico de las antraciclinas es la tinción rojiza de la orina tras su uso por vía intravenosa. Cuando se utiliza intravesicalmente para el tratamiento de tumores de vejiga puede provocar una cistitis, con aparición de disuria, es decir, molestias al orinar, polaquiuria o hematuria (expulsión de sangre junto con la orina).

    Las antraciclinas son agentes vesicantes, es decir, fármacos que pueden irritar gravemente los tejidos orgánicos con los que entren en contacto en caso de extravasación, es decir, de salida accidental del fármaco de la vena por la que está siendo administrado. Si se produce una extravasación de una antraciclina contacte de inmediato con la enfermería de Hospital de Día. Las antraciclinas pueden provocar alteraciones en las enzimas hepáticas, por lo que su médico le vigilará periódicamente sus valores analíticos. .Otro fenómeno característico provocado por las antraciclinas es el llamado “recall” o “fenómeno de recuerdo” por el que las lesiones provocadas por una radioterapia previa reaparecen tras la administración de la antraciclina.

  • Efectos secundarios de los taxanos.

    Los taxanos son fármacos antitumorales que se obtienen de la corteza del tejo. Ejercen su acción antineoplásica interfiriendo en los microtúbulos que son esenciales en el proceso de división celular o mitosis. Se emplean en el tratamiento de los tumores de mama, ovario, pulmón, páncreas, sarcomas, etc. Entre ellos podemos encontrar el paclitaxel, el docetaxel, el cabazitaxel y el nab-paclitaxel.

    El efecto secundario más frecuente de los taxanos es la mielosupresión, con más del 60% de los pacientes presentando una anemia, casi el 30% una neutropenia y más del 10% una plaquetopenia. No suele ser muy severa y recupera espontáneamente en la mayoría de los casos. Es muy frecuente la alopecia, que acostumbra a ser transitoria. Menos frecuente son las náuseas y vómitos, al igual que la astenia. Es relativamente frecuente la aparición de estreñimiento, aunque no es raro que el paciente presente diarreas o alternancia de episodios diarreicos y estreñimiento. Un efecto tóxico característico de los taxanos es la neuropatía periférica, que acostumbra a ser sensitiva. Es poco frecuente que la neuropatía afecte a las fibras motoras. Son poco frecuentes las alteraciones del ritmo cardíaco, En casos raros se ha constatado la aparición de segundos tumores como consecuencia del uso de las antraciclinas.

  • Efectos secundarios de los alcalaoides de la vinca.

    Los alcaloides de la vinca son un grupo de fármacos utilizados para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer y que interfieren en el proceso de división de las células tumorales actuando sobre una proteína denominada tubulina, esencial para la formación de los microtúbulos necesarios para la formación del llamado huso mitótico que es fundamental para la división celular. Algunos alcaloides de la vinca son, por ejemplo, la vincristina, la vinorelbina, la vinblastina o la vinflunina.

    El efecto tóxico más importante de los alcaloides de la vinca es la neurotoxicidad. El tipo más frecuente es la neuropatía sensitiva, con aparición de parestesias o disestesias. En los casos más graves la neurotoxicidad puede afectar al sistema nervioso motor produciendo paresias de miembros o afectación de los nervios craneales. También se han descrito casos de afectación del sistema nervioso autonómico. Raramente se produce afectación del sistema nervioso central en forma de confusión síndrome psicótico o convulsiones.

    Es frecuente el aumento transitorio de la cifra de plaquetas, siendo más rara la inmunosupresión grave. Hasta un 24% de los pacientes tratados con vinorelbina podrían sufrir una neutropenia G3 (caída de los neutrófilos, una de nuestras principales células de defensa en la sangre). La aparición de broncoespasmo grave es relativamente frecuente y se produce con más frecuencia cuando se asocia vincristina a mitomicina.

    La alopecia reversible, es decir, aquella que cede al interrumpir el fármaco, es muy frecuente.

    También es el estreñimiento. En casos extremos podría producirse un íleo paralítico, es decir, ausencia de movimientos intestinales por la paresia de la musculatura lisa intestinal secundaria a la afectación de su paquete nervioso por el fármaco.

    La astenia, la fatiga y la alteración de los parámetros analíticos hepáticos, transaminasas y bilirrubina, son posibles cuando se utilizan los alcaloides de la vinca.

    Los alcaloides de la vinca son agentes vesicantes. Ya hemos comentado anteriormente lo que esto significa. La extravasación del fármaco, es decir, su salida accidental de la vía venosa, podría provocar una irritación muy grave de los tejidos afectados que podría progresar hasta producir la necrosis de los mismos haciendo necesaria una intervención quirúrgica. Con el fin de evitar o de disminuir este peligro potencial se recomienda la administración de estos fármacos vesicantes utilizando catéteres centrales, como el port-a-cath, que disminuyen las posibilidades de que la extravasación se produzca. Un equipo bien entrenado y en continua actualización disminuye el riesgo de que esta complicación se produzca. Si, a pesar de todas las precauciones, se produjese una extravasación del fármaco, nuestro equipo actuará con la celeridad necesaria para minimizar los daños, siguiendo los protocolos establecidos al efecto.

  • Efectos secundarios de los citostáticos derivados del platino.

    El platino y sus derivados constituyen una extensa familia de fármacos antitumorales entre los que podemos destacar el cisplatino, el oxaliplatino y el carboplatino. Todos ellos son agentes alquilantes que interfieren en la división de las células tumorales alterando la constitución del ADN de las mismas. El cisplatino está indicado en el tratamiento de tumores tan diversos como el de ovario, el de testículo, el de pulmón o los tumores de cabeza y cuello o de cuello uterino. El carboplatino está indicado en el tratamiento de los tumores de ovario y en el cáncer microcítico de pulmón. El oxaliplatino se utiliza ampliamente en el tratamiento de los tumores colorrectales en combinación con otros fármacos como el 5-Fluorouracilo, la capecitabina o el leucovorín.

    El efecto tóxico más frecuente de los derivados del platino es la mielotoxicidad, es decir, la producida sobre la médula ósea. Esta mielotoxicidad condiciona la aparición de anemia, neutropenia y plaquetopenia en un procentaje elevado de pacientes.

    Todos los derivados del platino pueden producir una toxicidad sobre el sistema nervioso periférico en forma de neuropatía sensitiva. Esta es especialmente frecuente en el caso del oxaliplatino y es dosis-dependiente. En los casos más graves podrían verse afectadas las fibras nerviosas motoras provocando paresias. Sin embargo, dado que es bien conocido este efecto neurotóxico, raramente se superan las dosis potencialmente peligrosas. Por otra parte, en la actualidad se está estudiando el efecto de diferentes neuroprotectores con el fin de minimizar esta toxicidad.

    Otra toxicidad característica de los fármacos antitumorales derivados del platino es la ototoxicidad, o toxicidad sobre el aparato auditivo. Esto puede provocar pérdidas transitorias o permanentes de la audición.

    También es característica de los derivados del platino la nefrotoxicidad, o toxicidad sobre el riñón. Esta es especialmente importante en el caso del cisplatino. Por este motivo antes y después de su administración se administra al paciente una importante cantidad de líquido (suero fisiológico) por vía intravenosa, con el fin de asegurar una buena diuresis que elimine el fármaco lo antes posible. Con el mismo objetivo se invitará al paciente a beber una gran cantidad de líquido antes y después de la administración del fármaco. En el caso del carboplatino la toxicidad renal no es limitante de dosis y no requiere hidratar previamente al paciente en grandes cantidades ni forzar su diuresis, dado que la dosis se pauta adaptada al aclaramiento renal de cada paciente.

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