Tumores gastrointestinales

Tumores gastrointestinales

Cáncer colo-rectal



El cáncer más frecuentemente diagnosticado en España en la población general fue el de colon con un total de 41.441 nuevos casos. Entre los hombres el cáncer de colon fue el segundo más frecuente con 24.764 casos.


La mayor parte de las sociedades científicas y guías clínicas recomiendan iniciar las pruebas para el diagnóstico precoz del cáncer de colon a los 50 años.


La mayor parte de las sociedades científicas y guías clínicas recomiendan iniciar las pruebas para el diagnóstico precoz del cáncer de colon a los 50 años. Las pruebas propuestas son el test de sangre oculta en heces y la colonoscopia. En la población general, sin factores de alto riesgo, se recomienda una determinación de sangre oculta en heces cada 1-2 años o bien una colonoscopia cada 10 años.



Existe un grupo de población de alto riesgo que está formado por los familiares en primer grado de un paciente de cáncer de colon diagnosticado antes de los 45 años y por los pacientes en los que se sospeche o se haya confirmado un síndrome de cáncer hereditario. También los pacientes con historia de pólipos adenomatosos pueden tener un riesgo mayor de desarrollar un cáncer de colon que la población general. Los pacientes diagnosticados de enfermedades intestinales inflamatorias crónicas también deben ser considerados como población de alto riesgo.



Los síntomas de un cáncer de colon con frecuencia son muy inespecíficos pero, sin duda, una rectorragia, es decir, la emisión de sangre por las heces, debe ponernos en alerta ante la posibilidad de la existencia de un cáncer colorrectal. El estreñimiento pertinaz, el dolor abdominal persistente, un aumento del perímetro abdominal, un cambio en nuestros hábitos intestinales o un dolor persistente en la región perineal debe hacernos pensar en la posibilidad de un cáncer colorrectal y llevarnos a la consulta de nuestro médico.



La cirugía sigue siendo el tratamiento fundamental en los casos de cáncer colorrectal. Sin embargo, el papel de la quimioterapia adyuvante en el cáncer de colon y la combinación de quimioterapia y radioterapia en los casos de cáncer de recto mejoran de forma significativa los resultados de supervivencia obtenidos por la cirugía de forma aislada, aumentando la supervivencia global de los pacientes y disminuyendo las tasas de recaída local.



El papel de la quimioterapia en los casos de cáncer colorectal metastásico es fundamental tanto para el tratamiento de los casos avanzados en los que, sin duda, aumenta la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, sino en aquellos casos en los que existe la posibilidad de cirugía de las lesiones metastásicas tras una favorable respuesta al tratamiento antitumoral.



En los últimos años, el uso generalizado de técnicas de inmunohistoquímica y biología molecular aplicadas al diagnóstico del cáncer de colon y recto, han permitido diseñar terapias personalizadas con las que las cifras de supervivencia se han incrementado de forma significativa. El uso de estas técnicas ha permitido restringir tratamientos potencialmente tóxicos a aquellos pacientes en los que realmente se espera una respuesta adecuada. El diagnóstico de un cáncer colorrectal metastásico implicará la determinación de mutaciones algunos genes en la muestra tumoral con el fin de diseñar el tratamiento más adecuado para cada paciente.


En los últimos años se han diseñado terapias personalizadas con las que las cifras de supervivencia se han incrementado de forma significativa.


Nuestros especialistas en oncología médica le propondrán la secuencia de tratamientos más adecuada para su situación clínica en función del perfil biomolecular de su tumor y de otros factores como, su edad, sus antecedentes personales y el perfil de toxicidad de cada esquema de tratamiento.



Cáncer gástrico y de la unión gastro-esofágica



El tumor gástrico más frecuente es el adenocarcinoma, que representa más del 95% de todos ellos. Los dos subtipos más frecuentes son el intestinal y el difuso con células en anillo de sello. Otros tumores gástricos como los linfomas, los GIST (tumores gastro-intestinales del estroma) o los sarcomas y melanomas son muchísimo menos frecuentes.


El tumor gástrico más frecuente es el adenocarcinoma, que representa más del 95% de todos ellos.



Entre los factores de riesgo para el cáncer de estómago podemos destacar, el consumo de salazones, ahumados o nitratos, la presencia de la bacteria Helicobacter pylori en el estómago o el uso de tabaco.



Síntomas como un dolor abdominal continuo y progresivo, náuseas y vómitos persistentes, ardor o quemazón gástrica, pérdida inexplicable de peso, o una debilidad progresiva, deben hacernos sospechar la existencia de un tumor gástrico.



El diagnóstico de estos tumores se realiza, en la mayor parte de los casos, mediante el uso de la endoscopia digestiva alta que, además de mostrarnos la extensión de la tumoración nos permitirá la obtención de la biopsia confirmatoria.



La biopsia, además de confirmar la sospecha y de informarnos acerca del tipo tumoral, nos facilitará el material histológico adecuado para la determinación de factores moleculares que nos serán de utilidad en la elección del tratamiento en los casos irresecables o metastásicos.



En el caso de que el estudio de extensión, que debe incluir un TAC tóraco-abdómino-pélvico, una ecoendoscopia y un PET/TAC, resultase negativo para diseminación a distancia, debe considerarse una extirpación quirúrgica. La extensión de la cirugía a practicar (total o parcial) vendrá determinada por la localización y extensión del tumor.


El diagnóstico de estos tumores se realiza, en la mayor parte de los casos, mediante el uso de la endoscopia digestiva.


Los pacientes que vayan a ser operados pueden beneficiarse de un tratamiento con quimioterapia perioperatoria (antes y después de la cirugía) que disminuirá las posibilidades de recaída de la enfermedad. Los pacientes que sean operados de entrada podrán beneficiarse de un tratamiento combinado de quimio y radioterapia.



La quimioterapia y las terapias dirigidas son el tratamiento de elección en aquellos casos en los que no sea posible considerar una opción quirúrgica. En esos casos la determinación de HER2 será crucial para el diseño del tratamiento adecuado pues nos informará sobre la necesidad o no de incluir fármacos dirigidos, como el trastuzumab, en el esquema antitumoral elegido para nuestro paciente.



Actualmente existe evidencia de beneficio de los tratamientos que llamamos sistémicos (habitualmente administración intravenosa y en ocasiones administrados por vía oral) tras el fracaso de las primeras líneas de tratamiento. Nuestro equipo aplicará el tratamiento mas adecuado en cada situación.



Cáncer esofágico



El esófago es el tubo musculado que, extendiéndose desde la faringe hasta el estómago, sirve para el tránsito de los alimentos.



Se divide anatómicamente en tres tramos, superior, medio e inferior, que condicionarán el abordaje terapéutico.



Se trata de un tumor poco frecuente, menos del 1% de todos los tumores diagnosticados. Aun así, más de 2000 españoles serán diagnosticados anualmente de un cáncer de esófago. La mayor parte de ellos, casi el 90%, serán varones.


Se trata de un tumor poco frecuente, menos del 1% de todos los tumores diagnosticados.


Entre los factores de riesgo para el desarrollo de un cáncer de esófago están, el uso del tabaco, la ingesta de alcohol, el antecedente de ingesta de cáusticos o el hábito de consumir alimentos o bebidas muy calientes, el reflujo gastrointestinal, la obesidad y el antecedente de radioterapia sobre la región esofágica.



La monitorización de los pacientes diagnosticados de Esófago de Barrett (esófago con la mucosa dañada por el reflujo de ácido desde el estómago) es fundamental para el diagnóstico precoz del cáncer de esófago.



En el proceso diagnóstico debe practicarse una endoscopia digestiva alta (que nos informará de la localización exacta de la lesión y nos permitirá la toma de una biopsia), un TAC tóraco-abdómino-pélvico, una ecoendoscopia, con el fin de determinar la profundidad de la afectación de la pared esofágica, y un PET/TAC que descartará metástasis a distancia.



En los casos en los que se demuestre la ausencia de metástasis, se completará el estudio con una fibrobroncoscopia y unas pruebas respiratorias, con el fin de considerar la posibilidad de una exéresis quirúrgica.



Los pacientes en los que se considere que el tratamiento quirúrgico es una opción razonable, recibirán un tratamiento con quimioterapia y radioterapia neoadyuvante (antes de la intervención quirúrgica) con el fin de mejorar el resultado de la intervención.



En los casos en los que no se considere la cirugía como el tratamiento adecuado se indicará un tratamiento con quimioterapia con el fin de alcanzar todas las lesiones identificadas, si se trata de casos con metástasis, o una terapia combinada de quimio y radioterapia en aquellos pacientes diagnosticados, por ejemplo, de tumores del tercio superior del esófago.


El cáncer de esófago es un tumor que requiere un abordaje multidisciplinar, es decir, una valoración por un equipo de diversos especialistas.


El cáncer de esófago es un tumor que requiere un abordaje multidisciplinar, es decir, una valoración por un equipo de diversos especialistas, cirujanos, oncólogos radioterápicos, oncólogos médicos, radiólogos, digestólogos y patólogos. El trabajo conjunto de los oncólogos de nuestra unidad, permitirá ofrecer a nuestros pacientes los mejores resultados.



Cáncer de páncreas



A pesar de que el cáncer de páncreas es un tumor poco frecuente, se cuenta entre los de mayor letalidad. Se calcula que más de 4000 españoles fallecerán por un carcinoma de páncreas cada año. Es un tumor más frecuente en los hombres y se suele diagnosticar en la sexta década de la vida.



Aproximadamente un 10% de los casos de cáncer de páncreas están en relación con alteraciones genéticas. En el resto de los casos se considera que los factores de riesgo son: el consumo de tabaco, un historial de pancreatitis de repetición, la obesidad, una diabetes mellitus de larga evolución y, quizá, factores carcinogénicos exógenos como el asbestos, pesticidas o derivados petroquímicos.


Es un tumor más frecuente en los hombres y se suele diagnosticar en la sexta década de la vida.



Los síntomas que pueden orientar al diagnóstico de un cáncer de páncreas son variados e inespecíficos. Entre ellos podemos destacar el dolor abdominal irradiado en cinturón, la pérdida de peso y de apetito, o la ictericia (coloración amarilla de la piel). Este último se debe, generalmente, a la obstrucción de la salida de la bilis por tumores de la cabeza del páncreas.



Entre las pruebas diagnósticas que se solicitarán para su correcto diagnóstico y estadiaje se debe incluir un TAC tóraco-abdómino-pélvico, una ecoendoscopia con biopsia que, además de facilitarnos la obtención de una biopsia que confirme el diagnóstico, nos permitirá definir las relaciones anatómicas del tumor con el resto de las estructuras, complementando la información obtenida con el TAC. Una resonancia magnética de la zona y una CPRE (colangiografía endoscópica retrógrada) contribuirán a la correcta caracterización de la lesión. La CPRE podrá, además, ayudarnos en la colocación de una prótesis biliar que solucione la obstrucción de los conductos biliares obstruidos por el tumor y que ocasiona la ictericia.



Si el tumor cumple las características requeridas para una intervención quirúrgica, nuestro equipo multidisciplinar valorará si dicha intervención debe ser realizada inmediatamente o si es necesario administrar un tratamiento neoadyuvante (antes de la cirugía) con quimio y/o radioterapia. Este último caso se considerará en los tumores en los que el tamaño del tumor o sus relaciones con los órganos circundantes no permiten una intervención quirúrgica inmediata.



El tipo de cirugía que se practicará dependerá de la localización y tamaño del tumor y puede ir desde una pancreatectomía central hasta una pancreatectomía total, pasando por una pancreatectomía cefálica (intervención de Whipple) cuando el tumor afecta a la cabeza del páncreas o una pancreatectomía distal en aquellos casos en los que afecte a la cola del páncreas.



El tratamiento con radioterapia se considerará en los casos en que sea necesario complementar el tratamiento quirúrgico, en los tratamientos neoadyuvantes con el fin de facilitar la cirugía y también como tratamiento paliativo con el fin de hacer frente a síntomas o complicaciones derivadas del tumor o de sus metástasis.


En aquellos casos en los que la cirugía no se considere el tratamiento adecuado, la quimioterapia será el tratamiento de elección.


En aquellos casos en los que la cirugía no se considere el tratamiento adecuado, bien porque el tumor localmente no permite una resección completa o porque hay una afectación de órganos a distancia, la quimioterapia será el tratamiento de elección. Nuestro equipo de oncólogos seleccionará la combinación de fármacos antitumorales más adecuada en función de las características de cada paciente.



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Ricardo Yaya

Ricardo Yaya

ONCOLOGÍA MÉDICA

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